El polipropileno y la impresión digital

el 30/12/2018

Polipropileno, soporte de futuro

Por la bondad de sus propiedades físicas, por la mejora en los acabados y en el anclaje de las tintas y, especialmente, porque es un material mucho más fácil de reciclar, el polipropileno es la mejor alternativa al PVC como soporte de impresión, en la actualidad y para el futuro.

Partiendo de la base de que casi todos los plásticos provienen del petróleo en mayor o menor medida, una serie de elementos diferenciales inclinan la balanza claramente a favor del polipropileno en su comparación con el PVC, o policloruro de vinilo.

Los problemas de reciclado del PVC

El PVC presenta importantes problemas de reciclado, debido a su composición básica y a los numerosos aditivos que se le incorporan para que reúna las propiedades que lo han hecho tan popular.

El PVC es producto de la combinación de cloruro de sodio y petróleo. Al incinerarse genera cloruro de hidrógeno, la fuente principal de las dioxinas emitidas por las incineradoras.

En estado puro el PVC es una sustancia frágil y quebradiza, inestable ante el calor y la luz. Es necesario agregar una serie de sustancias químicas para que el material adquiera las cualidades que lo hacen omnipresente en casi todos los ámbitos de la economía moderna, incluyendo la impresión.

Entre estos aditivos podemos destacar: ftalatos, para dotarlo de flexibilidad; plomo y cadmio para estabilizarlo; amianto, tiza y hollín para rellenarlo y darle más cuerpo; diversos metales pesados para colorearlo y así sucesivamente.

El cloruro de sodio y los aditivos utilizados en su producción hacen que el reciclado del producto sea dificultoso, caro y de baja calidad. Por esta razón el destino final del PVC, en un altísimo porcentaje, es el vertedero.

Allí, en el caso que el material se entierre, los plastificantes y metales pesados terminarán contaminando la tierra y las aguas subterráneas.

Si se opta por la incineración se liberarán en el aire sustancias organocloradas, cloruro de hidrógeno y metales pesados, altamente contaminantes del medioambiente y peligrosas para la salud de las personas.

A pesar de ello en nuestro sector los productos derivados del PVC son todavía muy populares: el vinilo autoadhesivo, las lonas de poliéster bañado en PVC y las planchas de PVC espumado, siguen siendo materiales de uso común,

Es un fenómeno difícil de entender si se considera que existen en el mercado sustratos alternativos, en muchos casos mejorando las cualidades del PVC. Entre ellos, el polipropileno es uno de los más destacados.

El polipropileno es un producto mejor y ecológicamente sostenible

El polipropileno es un polímero termoplástico de baja densidad, que se obtiene a partir del petróleo y del gas natural por polimerización del propileno.

La composición del polipropileno ofrece muchas ventajas en relación a nuestro Medio Ambiente: es una poliolefina y no contiene halógenos o cloro. Tampoco tiene los aditivos que comúnmente se utilizan en el PVC para aportar flexibilidad, como los ftalatos.

Al quemarse sólo genera dióxido de carbono y agua, lo cual ya es una ventaja incontestable comparado con el PVC.

Además el polipropileno tiene una serie de cualidades que lo hacen particularmente interesante:

  • es más duro y flexible que el PVC,
  • se puede utilizar en envases alimentarios,
  • plegable en frío (con un corte en 45º, un medio corte o un hendido, según material y grosor),
  • se corta con láser y,
  • a diferencia del PVC, tiene gran resistencia a la humedad y la intemperie, lo cual lo hace perfectamente válido para la publicidad exterior.

El polipropileno es totalmente reciclable

Si las ventajas técnicas por sí mismas aconsejan su utilización, los criterios ambientales son definitivos.

El polipropileno, como todo termoplástico, se ablanda o derrite cuando se calienta y tiende a solidificarse cuando baja la temperatura.

Puesto que en su composición prácticamente no existen aditivos químicos, puede fundirse y remodelarse fácilmente, sin un coste económico excesivo, permitiendo sucesivos procesos de transformación.

Normalmente se recicla en “pellets” de plástico, con los cuales se fabrican otros productos.

Cuando el polipropileno está muy degradado, después de numerosos procesos de reciclado, se incinera aprovechando la energía contenida en ellos.

Su energía es comparable con la de los combustibles fósiles, por lo que constituye una opción perfectamente válida para producir energía eléctrica y calor.

Y en la eventualidad de que se decidiera enterrarlo (la opción menos razonable) no representaría ningún peligro para la tierra ni para los acuíferos.

La solución mágica del “tratamiento Corona”

El polipropileno, como todos los materiales plásticos, en origen sufría un problema importante: la mala adhesión de la tinta a su superficie. El “tratamiento Corona” fue la ingeniosa solución del ingeniero danés Verner Eisby a dicho problema.

En síntesis, el tratamiento es una descarga de alta frecuencia, controlable de acuerdo a las características específicas de cada material, que aumenta la capacidad de adhesión y la humectabilidad de una superficie de plástico.

Este proceso, que no modifica ni las propiedades ni la apariencia del material, permite el anclaje correcto de las tintas y el corte a sangre del material con el mismo cuidado que debe tenerse con cualquier otro sustrato de impresión.

Puede consultar el desarrollo completo del proceso del tratamiento Corona en Vetaphone empresa fundada por Verner Eisby.

Tipos de polipropileno y sus aplicaciones en la impresión digital

En la actualidad el polipropileno se fabrica y comercializa como soporte para la impresión en una amplia gama de configuraciones que resuelven prácticamente todas las necesidades de la industria con una calificación sobresaliente.

Polipropileno celular

Está formado por dos láminas finas de polipropileno compacto, unidas entre sí por láminas perpendiculares del mismo material que forman pequeños canales alineados de forma paralela.

Su utilización está muy extendida debido a que es un producto económico, al tiempo que bastante resistente.

Medida de la plancha: hasta 2,05 x 6 m.

Grosor: entre 3 y 10 mm. El más utilizado es el de 3,5 mm (600 g/m2 de peso).

Usos: envases, cajas, carteles, rótulos, PLV, expositores, señalética de corta duración, cartelería exterior.

Polipropileno alveolar

Panel de polipropileno blanco con un núcleo de nido de abeja coextruido.

Más rígido, plano y resistente que el polipropileno celular. Presenta una versión con el núcleo negro que lo vuelve totalmente opaco. De superficie muy lisa, la calidad de impresión es superior a la del polipropileno celular.

Medida de la plancha: 2,05 x 3,05 m.

Grosor: entre 2,6 y 8 mm, dependiendo del fabricante. La plancha más utilizada es la de 3 mm (900 g/m2 de peso).

Usos: los mismos que el polipropileno celular cuando los requerimientos de calidad y duración son más exigentes. Con el material de 3 mm se pueden realizar expositores que requieran larga durabilidad, y el de 8 mm mejora en calidad y prestaciones a planchas de PVC de mayor grosor. Presenta una gran durabilidad en exteriores.

Polipropileno compacto

Plancha de polipropileno con una densidad que oscila entre los 0,91 g/cm3 (normal) y 0,98 g/cm3 (opaco). Muy resistente, flexible y fácil de troquelar.

Con grosores que abarcan de 280 a 2.000 micras, ofrece un amplio abanico de posibilidades en el ámbito publicitario, especialmente en el punto de venta.

Máxima calidad de impresión.

Medidas: se encuentra fácilmente en el mercado en las medidas estándar de 70 x 105 cm y 80 x 120 cm, pero es posible encargar fabricaciones especiales hasta un formato máximo de 200 x 240 cm.

Usos: publicidad en el punto de venta, especialmente en campañas de media y larga duración. Señalización. Impresión de materiales que van a sufrir agresiones físicas y/o químicas en su vida útil (hojas de producto en talleres mecánicos, por ejemplo).

Polipropileno espumado

Placas de polipropileno espumado blanco con similares aplicaciones que el PVC espumado, pero mucho más resistente y flexible. Es un material con muchas posibilidades de éxito en el mercado cuando amplíe su formato y mejore su acabado.

Se puede plegar en frío, con un medio corte.

Dadas sus características se puede utilizar perfectamente el polipropileno espumado de 2 mm en lugar del PVC espumado de 3 mm.

Medida: 122 x 244 cm.

Grosor: 1,8 mm (1,08 kg/m2), 2 mm (1,20 kg/m2), 2,7 mm (1,62 kg/m2) y 3 mm (1,80 kg/m2).

Usos: publicidad en el punto de venta, especialmente cuando se necesita un producto altamente resistente.

Láminas de polipropileno adhesivo

Prácticamente todos los fabricantes de vinilo autoadhesivo han sacado una línea de producto basada en poliolefinas, en muchos casos polipropileno.

Existen opciones en línea con un vinilo monomérico (ya sea blanco opaco o transparente) y también productos con la elasticidad necesaria para realizar el recubrimiento de un vehículo, aunque estas opciones están muy poco desarrolladas.

Los adhesivos, tanto removibles como permanentes, son de base acrílica y requieren que su aplicación sea en seco.

Medidas: el ancho de las bobinas oscila entre 1 y 1,40 m.

El uso es el mismo que el vinilo convencional: publicidad tanto en interior como en exterior, etiquetas, pegatinas, gráficos en ventanas, entre muchas otras.

Es de esperar que en un futuro cercano los fabricantes apuesten de manera más decidida por sustratos ecológicos y estos productos dejen de ser un “rara avis”, como ocurre en la actualidad.

Lonas de polipropileno para pancartas

Las lonas forman parte del mundo del poliéster. Existen muchas opciones en este campo suficientemente desarrolladas para constituir una alternativa a la lona clásica de poliéster recubierto de PVC.

En cualquier caso queremos señalar aquí una lona de polipropileno desarrollada por el fabricante portugués Endutex. El producto, denominado Recytex F300 FR, está compuesto por un polipropileno de alta densidad revestido de poliolefina y retardante al fuego B1.

Su peso es de 300 g/m2 y el formato de las bobinas es de 3,20 m de ancho.

En conclusión, el polipropileno es un material muy flexible y resistente, fácilmente reciclable y perfectamente imprimible.

Y reúne todas las cualidades para ser un estándar de impresión en el futuro sustituyendo al PVC que lo ha sido en nuestro sector durante la pasada década.

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